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Un estudio divulgado este lunes en la revista británica Nature Neuroscience
indaga en las raíces biológicas de la generosidad y el egoísmo, un tema que
durante mucho tiempo ha fascinado a la comunidad neurocientífica.
En una investigación realizada por científicos de la Universidad estadounidense
de Yale, algunos estudios con humanos realizados con escáneres mostraron que
existen muchas regiones en el cerebro que parecen estar involucradas en
decisiones acerca de compartir.
Como animales sociales, los primates dependen de la cooperación, si bien en
épocas de escasez o de lucha por el estatus, con frecuencia es el egoísmo el
sentimiento que predomina., tomada de El Nuevo Diario y EFE.
El experto Steve Chang, de la citada universidad norteamericana, y un grupo de
colegas se centraron en la actividad neuronal que se desarrolla entre dos
regiones cerebrales específicas en monos a los que colocaron en la situación de
tener que decidir si compartían o no con otro mono un zumo de fruta.
En uno de los escenarios analizados, el animal podía decidir si le daba de
beber a otro mono o tiraba el zumo a la basura.
En otro escenario alternativo planteado por los expertos, los monos podían
optar por beberse el zumo en solitario o de manera simultánea a la vez que lo
compartían con otro compañero.
Según los resultados obtenidos, a los monos les gusta beber solos, pero si la
alternativa es ver que el zumo es arrojado a la basura, prefieren, en ese caso,
cedérselo a otro simio.
En ambos escenarios, los investigadores hallaron patrones distintivos de
interacción en la actividad neuronal entre la amígdala, un área relativamente
primitiva del cerebro, y el córtex prefrontal, la zona donde se originan los
pensamientos más elaborados.
Cuando los monos eran generosos o sociales, las interacciones entre esas
regiones cerebrales se mostraban altamente sincronizadas, desarrollándose a un
mismo ritmo, según detectaron los expertos.
En cambio, cuando los simios se mostraban antisociales, la sincronicidad se
suprimía.
Encontraron que podían emplear las diferencias de sincronicidad de esas
interacciones para predecir qué decisión había adoptado el mono: Simplemente
tenían que mirar el dato neuronal.
"Encontramos una firma distintiva de sincronicidad neural que refleja si
se ha tomado una decisión pro social o antisocial", apuntó Chang, el
encargado del estudio.
Su equipo identificó asimismo otras características diferenciadoras en el
cerebro durante el proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, cuando los
animales se mostraban sociales, las interacciones neuronales se transmitían a
una frecuencia y cuando se comportaban de manera antisocial, lo hacían con otra
frecuencia.
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