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COM, MADRID.- Tras la polémica en EE.UU., donde Woody Allen cambió de editorial
y las publicó sin avisar, sus memorias, "A propósito de nada", salen
mañana en español con sus críticas feroces a Mia Farrow, su autoproclamada
inocencia en las acusaciones de abuso de su hija Dylan, y algún lamento por la
falta de apoyo del mundo del cine, informaron este miércoles medios locales.
Un libro que
comienza como una autobiografía más o menos al uso, pero que dedica casi la
mitad de sus 440 páginas a detallar su relación con Dylan Farrow, la hija que
adoptó durante su relación con Mia Farrow, y que acusó al director de haber
abusado sexualmente de ella cuando era una niña.
Con una gran
precisión, el director de títulos como "Manhattan" o "Annie
Hall", relata cómo era su relación con Dylan y Moses, dos de los hijos
adoptivos de Mia Farrow, durante los años que estuvo con la actriz., tomada de
El Nuevo Diario y EFE.
Y repite en muchas
ocasiones que Dylan le "adoraba" y que las acusaciones fueron una
operación en su contra construida por Mia Farrow, a la que pinta como una
desequilibrada y mala madre, que no trataba igual a sus hijos biológicos que a
los adoptivos.
"Mia obligaba
a Thaddeus a ponerse en público soportes ortopédicos de hierro en lugar de los
de plástico (....) ella quería que se supiera que adoptaba a niños
discapacitados", relata Allen de uno de los diez hijos adoptados por la
actriz, que tenía otros cuatro biológicos -tres de su matrimonio con André
Previn y uno, Ronan, con el cineasta, aunque luego dijo que era de su primer
marido, Frank Sinatra-.
"No es
extraño que dos de sus hijos adoptados (Tam y Thaddeus) terminaran
suicidándose. Un tercero también contempló esa posibilidad, y una hija adorable
(Lark), que tuvo que enfrentarse a un diagnóstico positivo de VIH con más de
treinta años, terminó abandonada por Mia y murió de sida en un hospital una
mañana de Navidad sin nadie a su lado".
Un relato de hechos
en el que el comportamiento de Mia Farrow se presenta como aterrador mientras
el cineasta se pinta a sí mismo como alguien muy equilibrado, pese a que solo
quiso adoptar a los dos hijos adoptivos de la actriz con los que se llevaba
bien -Dylan y Moses- y que justifica no aparecer como padre de Ronan
(originalmente llamado Satchel) porque no le dijeron que había que cumplimentar
un formulario.
Respecto a su
relación con Soon-Yi, hija adoptiva de Mia Farrow, y con la que empezó a salir
cuando ella tenía 21 años y él 56, el cineasta asegura que nunca le prestó
atención hasta que una vez le acompañó a un partido de baloncesto y le empezó a
hablar del infierno que vivía en casa de la actriz -Allen y Farrow nunca
compartieron piso-.
Comenzaron su
relación durante el rodaje de "Maridos y mujeres" mientras él seguía
oficialmente con Farrow. Y unas fotos eróticas olvidadas sobre la repisa de la
chimenea destaparon el escándalo.
Mia Farrow dijo a
sus hijos que el cineasta había violado a Soon-Yi y a la joven la encerró en
una habitación.
Fue en aquella
época cuando Farrow llamó a la hermana de Allen para decirle: "Él me quitó
a mi hija; ahora yo voy a quitarle a la suya". Y ahí comenzó, según el
realizador, la operación para que Dylan acusara a su padre de violación.
"Mis intentos
de apaciguarla no dieron resultado, y supongo que para mí es fácil de decir,
considerando que ella era la parte afectada, pero la cuestión es que su furia
la hizo llegar tan lejos que pasó de lo razonable a lo imperdonable y luego a
lo inconcebible", señala Allen, que asegura que a la actriz no le importó
dañar en el proceso a Dylan o a Satchel, que entonces tenían siete y cuatro
años, respectivamente.
Tras una visita a
sus hijos, Allen fue acusado de haber abusado de Dylan. "Jamas he puesto
un dedo encima a Dylan, jamás le he hecho nada que pudiera malinterpretarse
como un abuso sexual; desde el principio hasta el final, desde cada partícula
subatómica, fue una invención pura".
Hubo dos
investigaciones independientes que certificaron que Dylan no había sufrido
abusos sexuales por parte de Allen, que se había inventado las acusaciones, que
era una niña "emocionalmente vulnerable atrapada en una familia
perturbada" y que había sido aleccionada o influida por su madre.
Las acusaciones
fueron desestimadas y no se llegó a celebrar un juicio. Pero aún hoy Dylan, que
tiene 34 años, sigue manteniendo que su padre abusó de ella.
A continuación
empezó el juicio por la custodia, que se convirtió en un circo mediático de
acusaciones cruzadas, que perdió Allen. "Me quedé hecho polvo cuando vi
cómo el plan de Mia daba resultado y el juez se dejaba engatusar por ella
asegurándose de que yo no pudiera ver a Dylan".
Allen afirma que
intentó contactar con la niña, pero que Ronan interceptaba todas sus cartas.
"Todavía hoy, Soon-Yi y yo recibiríamos a Dylan con los brazos abiertos si
alguna vez quisiera acercarse a nosotros como hizo Moses, pero hasta ahora no
es más que un sueño".
La carrera de
Woody Allen se vio muy afectada por todo lo que pasó y hay muchos actores y
actrices que rechazan trabajar con él. Pero él menciona a los muchos que le han
defendido públicamente, y cita a Diane Keaton, a Alec Baldwin, Javier Bardem,
Blake Lively, Scarlett Johansson, Catherine Deneuve, Jude Law, Isabelle Huppert
o Pedro Almodóvar.
"Os doy las
gracias a todos, porque ha sido muy amable por vuestra parte alzar la voz, y os
aseguro que jamás os avergonzaréis de haberlo hecho", dice Allen, que
también reconoce que "esperaba un poco más de apoyo" por parte de sus
compañeros de profesión.
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