Home » Actualidad, Economía, Portada » Ministerio de Economía trabaja para transformar el abordaje de la pobreza y desigualdad
Este desafío lo impulsa la Dirección de Análisis de
Pobreza, Desigualdad y Cultura Democrática, dirigida por Rosa Cañete Alonso,
economista especialista en desarrollo con más de 20 años de experiencia.
Cañete trabajó durante años con las organizaciones
populares y comunitarias que trabajan en los barrios de la zona norte de la
capital, territorios donde se encuentran la carencia de servicios públicos y
las capacidades humanas para enfrentar esas carencias de forma colectiva.
Esta sólida experiencia de conocer en los territorios
esta problemática la califica para entender la realidad de la pobreza y la
desigualdad desde una mirada mucho más amplia que la monetaria.
La dirección tiene la función de medir la pobreza y la
desigualdad, y a la vez, acompañar a las instituciones del Gobierno que
ejecutan políticas públicas para que sean más efectivas en el combate de estos
fenómenos.
“El rol de esta dirección es clave a la hora de
conseguir transformar la forma en que se han venido abordando la pobreza y la
desigualdad en el país”, precisa Cañete.
La dirección, que está integrada por un equipo
multidisciplinario de profesionales, tiene dentro de sus prioridades actualizar
las líneas de pobreza monetaria.
Para hacer la actualización, explicó Cañete, cuenta
con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos e de los Hogares publicada por el
Banco Central con nuevos datos al 2018.
La economista precisó que hasta ahora se ha trabajado
con unas líneas de pobreza que estiman que una persona es pobre extrema cuando
ingresa menos de RD$2,363 al mes y es ya necesario actualizar esos datos.
“El indicador más habitual que usan los estados para
medir pobreza es el ingreso, pero la pobreza es mucho más que esto y el país ha
venido avanzando en los últimos años, desarrollando índices de pobreza
multidimensional”, dijo Cañete.
También tienen como meta oficializar una metodología
de medición de la pobreza multidimensional porque existen varias, para así
monitorear el avance en temas como acceso a agua, salud (no solo afiliación),
calidad educativa o participación.
Otra meta radica en el empuje de un análisis más
multidisciplinar, no solo desde la economía, sino también a partir de otras
disciplinas como la sociología, las ciencias políticas o la antropología para
entender la pobreza y desigualdad y ayudar a humanizar las estadísticas y las
políticas públicas.
Además, explicó Cañete que profundizarán en la
medición de las desigualdades. Indica que el país no ha contado con
instrumentos que permitan capturar la desigualdad extrema, ya que solo se
utilizan encuestas de hogares.
“Son muy pocas personas las que concentran gran parte
de la riqueza del país y precisamente por eso, las encuestas no son buenas para
medir esos niveles de desigualdad. En estas encuestas, nadie va a la casa de la
persona más rica del país a entrevistarla”, puntualizó.
Explicó que también tienen entre los planes
desarrollar junto a la Oficina Nacional de Estadística, cuando realice el nuevo
censo de población, los mapas de pobreza que son importantes, porque el
territorio es el que contiene las privaciones y las capacidades de un
colectivo.
Asimismo, Cañete expresó la importancia de que se
analice el trabajo no remunerado de cuidado que realizan mayoritariamente las
mujeres y el gran aporte que significa para la sociedad. “La carga de este
trabajo tan importante está asociada a las tasas de pobreza y las limitaciones
para acceder a empleos dignos de las mujeres, deberíamos pensar en políticas
públicas que aborden esta realidad” planteó.
Informe sobre COVID-19
En cuanto al COVID-19, dijo que la dirección desarrolla
un informe que será publicado próximamente para estimar el impacto de la
pandemia en el aumento de la pobreza monetaria y qué tan eficientes han sido
los programas sociales.
Para Cañete las brechas que más ha desnudado la
pandemia COVID -19 son las de género y la informalidad en el empleo.
Sostuvo que la falta de poner en marcha políticas de
cuidado (para niños y ancianos) ha agudizado con la pandemia la sobrecarga que
tradicionalmente llevan las mujeres.
De acuerdo con Cañete, la construcción de una cultura
de derecho en vez de una de privilegios también es clave a la hora de construir
cultura democrática que facilite la aprobación de políticas públicas para
enfrentar la pobreza y desigualdad.
“Cuando las políticas públicas se definen en un contexto
de extrema desigualdad suelen ser las élites las que acaban influenciando de
manera más directa el diseño de las políticas públicas”, expresó la economista.
Por esta razón es importante para esta dirección trabajar sobre el poder y la
cultura democrática en el país ya que está íntimamente relacionada con la
pobreza y la desigualdad.
“Si no enfrentamos la pobreza y la desigualdad nunca
vamos a tener suficiente calidad democrática, y si no tenemos mayor calidad
democrática nunca vamos a poder enfrentar la pobreza y desigualdad”, argumentó
Cañete.
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