Arrow

SALSA POR UN TUBO

PUBLICIDAD

CHAT







INFORME DEL TIEMPO

Vistas actuales

Las grandes cadenas ante el futuro: las 4 que mantendrán estatus y las 4 más defensivas

Publicado por El Alba ~ el sábado, 12 de diciembre de 2020 ~ 0 comentarios

EL ALBA NOTICIAS. COM.-Las grandes cadenas vacacionales españolas afrontan la esperada salida de la crisis del coronavirus con distintas perspectivas a medio y largo plazo como fruto de su posición financiera y de su estrategia previa. 

Meliá, NH, Barceló, Riu, Iberostar, Eurostars, H10, Piñero, Palladium, Catalonia, Princess y Be live (Globalia) son las doce mayores cadenas españolas, y todas han tenido que dar pasos inéditos este año.

 Al margen de la urbana controlada por Minor, y de las catalanas con modelos híbridos entre el urbano –con gran presencia en Barcelona– y el Caribe, las ocho restantes se dividen entre las que parecen encarar un horizonte de estabilidad y las que van a adoptar una postura más defensiva.

 Las cuatro grandes cadenas con fundamentos más sólidos para mantener su estatus actual a largo plazo son Riu, Iberostar, Meliá y Piñero, mientras las otras cuatro también con músculo pero con condicionantes de mayor magnitud son Hotusa, Barceló, Be Live y Palladium.

 

Riu es la cadena de entre las grandes con un menor ratio de deuda sobre ebitda, y la que mayor porcentaje de activos tienen en propiedad, más del 90 por ciento.

 

Estos meses los ha resistido mejor que el resto gracias al repunte del mercado interno mexicano en Cancún, donde tiene una gran presencia, además de que a medio plazo cuenta con el apoyo prioritario para enviarle clientes de los gigantes Tui en Europa y Sunwing desde Canadá.

 

Iberostar, de su lado, se ha visto favorecida por su buena posición de liquidez tras la venta de su paquete de ACS, y a que ha tenido en los últimos años una estrategia conservadora con una expansión poco agresiva.

 

La cadena de Miguel Fluxá, que como Riu también tiene cerca del 90 por ciento de sus habitaciones en propiedad, afronta a medio plazo una esperada apertura en Cuba bajo la presidencia estadounidense de Joe Biden.

 

Meliá, por su parte, llegó a marzo con una gran parte de sus hoteles ya renovados, y además muchos de ellos conceptualizados bajo un modelo ‘bleisure’ al que se le vislumbra más recorrido dentro del urbano, junto a que también ha sido la más avanzada en digitalización y sostenibilidad.

 

La hotelera de la familia Escarrer también ha podido aguantar estos meses con mejores ingresos que el resto gracias a su exposición en China, donde la recuperación ha sido más rápida, y del mismo modo que Iberostar mira a su operativa en Cuba con gran optimismo tras la derrota de Donald Trump.

 

Grupo Piñero, de su lado, guarda similitudes con las anteriores en su modelo patrimonial en más del 90 por ciento de su cartera, y también con una estrategia más conservadora en los últimos años en cuanto a expansión.

 

La matriz de Bahia Principe se ha centrado en tiempos recientes en renovar y conceptualizar su producto, mientras le hace ser optimista su concentración en el vacacional, que será el segmento de recuperación más segura, con un vínculo histórico con el mercado canadiense, para el que es más imprescindible viajar buscando el calor caribeño.

 

Estas cuatro cadenas comparten también liderazgos familiares definidos y una naturaleza pionera, mientras otras cadenas se ven más expuestas a incertidumbres a medio plazo con su accionariado, y con mayor cuota de los alquileres en su cartera.

 

Hotusa, la única de las grandes en admitir que ha contemplado un rescate público para sus hoteles, afronta el medio plazo con un modelo en el que más de la mitad de sus habitaciones en España están en alquiler, y cuenta con una mayor exposición al segmento urbano, el más castigado estructuralmente.

 

Además, el grupo de Amancio López es, de las principales hoteleras, la que tiene un mayor ratio de deuda sobre activos, y su patrimonio amortizado está lejos del de las grandes cadenas.

 

Barceló, de su lado, se ha visto lastrado este año por el coste de los aviones de su negocio emisor, además de que en España más del 70 por ciento de sus habitaciones están en régimen de alquiler.

 

El grupo mallorquín, cuyo accionariado se reparten once primos de dos ramas familiares, encara el medio plazo con una menor parte de su planta renovada, y con mayor exposición a un mercado como Riviera Maya, más dependiente que Cancún del turista europeo y latinoamericano, al que se le augura más tiempo para recuperarse.

 

Be Live, por su parte, pertenece a un grupo como Globalia que ha sido el más afectado en España y el que mayor inyección pública ha necesitado para evitar la quiebra, y ha optado por intentar una fusión con Bluebay para mejorar su operativa hotelera.

 

Palladium, de su lado, era hace pocos años una de las cadenas más saneadas financieramente como Riu, pero una apuesta fallida con derivados financieros de un familiar de la hotelera le animaron a vender el otoño de 2019 activos a Azora.

 

El conglomerado de los Matutes, además, emprendió unas grandes inversiones en el Caribe, y ha tenido que recurrir a engrosar ostensiblemente su deuda desde entonces, mientras también su accionariado está repartido entre varios hermanos y las expectativas de varios primos. 

En cualquier caso, todas las grandes cadenas gozan de músculo y alternativas suficientes para resurgir con cierto vigor de la mayor crisis vivida por el turismo, pero algunas, por su situación financiera y su estrategia previa, tendrán más dificultades para invertir en renovarse, y su estatus podría verse rebajado ante una obligada postura más defensiva a medio plazo.

 

 



Temas relacionados

No hay comentarios:

Sean parte de este su espacio

Vistas